*Por Francisco Belín

Juan Luis Asenjo Acosta. Juancho Asenjo, como es conocido en el mundo vitivinícola. Nombre propio en este extenso y apasionante campo del vino en el que domina con maestría todo lo referente a elaboraciones de Italia y Francia, entre otros campos de estos saberes.

De hecho, en Tenerife ha sido docente en cursos de Sumilleres como el de la Cámara de Comercio de Tenerife sobre vinos italianos y franceses, y más recientemente en el de especialización de Sumillería en La Guancha.

De comenzar –o terminar- con su currículum profesional, esta entrevista se sobrepasaría de líneas. Se considera “un humilde bebedor de vinos, ‘disfrutador’ de vinos e intento transmitirlo”. Numerosas publicaciones así lo avalan.

“Me ha correspondido llevar el curso de sumilleres en La Guancha desde que se inició y a mí me toca la parte de los vinos franceses e italianos”. Acerca del vino canario comenta que “actualmente podemos verlo con esperanza pero también con claroscuros. Actualmente se están elaborando los mejores vinos que seguramente que se conseguido nunca en las Islas desde los Canary Wine; sin embargo, sigue habiendo problemas de creérselo y la capacidad para vender y lograr que los canarios se crean el verdadero nivel. Aseguro que es mejor de lo que en general la gente cree”.

¿Cuál es la sensación de Juancho Asenjo respecto a los segmentos de blancos, rosados y tintos canarios? “Se están produciendo vinificaciones de calidad, incluidos algunos espumosos; los blancos han experimentando una recuperación varietal enorme, así como el rescate de viñas viejas,… muchos productores jóvenes y de mediana edad que están intentando hacer las cosas bien”.

“Salen cada vez más marcas de nivel –apostilla-y una aclaración: el vino canario tiene que ser necesariamente caro por una serie de factores, principalmente por la elaboración manual”.

De cada isla hacia dentro existe una fragmentación de una decena de denominaciones de origen. ¿Cómo lo ve Juancho Asenjo? “El vino debe cumplir con una misión relevante: encender la identidad del territorio y remarcar de dónde provienen. De Canarias hemos debatido mucho acerca de ello y el éxito pasa por no hacer la guerra cada uno por su cuenta. Se trata de sumar y no restar”.

“Creo que productores y viticultores deben ponerse de acuerdo con el sistema y estrategias que hay que poner sobre la mesa para que beneficie a todo el conjunto del vino canario”, asevera Asenjo.

Otro aspecto vital en el mundo de la Sumillería es la formación. Cada vez se exige personal más formado. “En la restauración actual la tipología de profesional pasa por una cualificación que es una de las asignaturas pendientes en Canarias. Los que venden el vino, si tienen una preparación oportuna, tendrán más posibilidades porque conocen lo que proponen”, comenta.

Juancho Asenjo anima a que se potencie la iniciativa formativa y de cursos especializados. Pero también refuerza una realidad irrefutable. “Algo básico es que los profesionales estén pagados acorde a la labor que desempeñan. Canarias, tristemente, es uno de los lugares donde no se respeta esta figura. El primer reto hacia los profesionales es que se les remunere lo que se merecen. Es lo que genera también en cuanto a clave empresarial: no es lo mismo un trabajador mediocre que el sumiller cualificado, aunque hoy la línea es muy estrecha y muy delgada entre un profesional que no sabe y alguien que tiene muchos años de experiencia”.

Juancho Asenjo culmina con su visión particular acerca del “vino perfecto”. “Para mí éste no existe sino cada momento con una copa y la gente con la que lo compartes. Hay un vino para cada momento… Te emocionan muchos vinos y apreciarlos en instantes diversos y con diferentes personas”.