Felipe Monje ha sido uno de los anfitriones que recibió a la delegación de una decena de importadores, distribuidores y restauradores de la costa este de los Estados Unidos durante más de diez días, en distintas islas, en una iniciativa organizada por la DOP Islas Canarias.

¿Cuál es la importancia de una misión como esta?

Toda. Los vinos los puedes entender cuando vas al lugar donde se cultivan, donde conoces a quien lo hace y los catas in situ. Ahí es donde empiezas a entender algunas de las propiedades que tiene ese vino. Los americanos piensan de otra manera, con una mentalidad muy abierta. Que estén aquí palpando cómo lo hacemos es un plus para todos. Está la experiencia y el vínculo personal que hace el vino.

¿Cuál es la característica que más aprecian de los Canary Wine?

Que saben diferente. Huelen diferente. Los suelos volcánicos, el clima y las variedades de uva tan particulares hacen que ellos noten que son diferentes y les gusta. También hay que decir que es un mercado que hay que continuar, seguir manteniendo, visitar con frecuencia, dotándolo de novedades, porque no es nada fiel al estar abierto a todas las posibilidades de todas las regiones del mundo. Lo que tenemos que hacer nosotros es seguir mejorando, aumentar nuestra presencia y nuestra calidad. La originalidad es nuestro caballo de batalla en la exportación y en el mercado local.

Durante estos días en bodegas de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, ¿qué les han transmitido estos americanos?

Dicen que los vinos de Canarias saben a todo el mundo. Y ahí está una de nuestras diferenciaciones. Somos capaces de hacer muchos vinos diferentes en espacios muy pequeñitos. Eso nos lo permite el suelo, clima y variedades. Es el mejor piropo que nos pueden decir. Es normal que cualquiera de nuestras bodegas haga de siete a doce vinos totalmente diferentes. Los Canary Wines nacen con una vocación polivalente, tienen muchas formas y somos un ejemplo internacional; nos lo tenemos que creer, no son machangadas.

¿Por qué es tan importante formar parte de Canary Wine?

Trabajamos un producto que es de Canarias, que va de lo local a lo general, a lo regional. Canarias es una marca muy potente, como archipiélago, como destino turístico y ahora como vino. Eso nos abre al mercado internacional, pero, ojo, también al local. Al fin y al cabo, todo lo que trabajemos por poner en valor nuestros vinos, con un contenido y una marca concreta, será avanzar en simplificar el mensaje y seremos capaces de vender más. Nuestro problema real actualmente es que somos muchos, vendiendo cada uno con su marca y esto al consumidor le genera un lío tremendo, sin entender que la gente lo único que quiere es disfrutar de un vino que sea diferente y que tenga una referencia.