Los elaboradores de vino adscritos a la Denominación de Origen Protegida (DOP) Islas Canarias se han reunido este miércoles en el Encuentro Anual de Elaboradores de la DOP en la sede del Consejo Regulador de la DO Ycoden Daute Isora en La Guancha (Tenerife) para conocer los últimos datos y los próximos objetivos de la marca Canary Wine, un proyecto integrador fruto de la decidida y firme apuesta de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (AVIBO).

En el acto se han dado a conocer algunos pormenores de la solicitud del nuevo pliego de condiciones de la DOP, como el incremento del rendimiento -hasta 20000 kg/ha para el vino blanco y 15000 kg/ha para el tinto-, o la inclusión de la variedad albillo criollo y del vino submarino.

Una de las propuestas más destacadas en ese sentido es la del nuevo etiquetado, que permitiría indicar el origen insular, municipal o, incluso, de la parcela de la que procede el vino. Todo esto permitiría aportar una información más completa al consumidor y una mayor certidumbre sobre la procedencia y las características del vino.

Uno de los ejes principales en los que se ha hecho hincapié durante la jornada ha sido la formación de los profesionales del sector. Desde la DOP Islas Canarias insisten en que es un pilar fundamental, algo que demuestra el amplio programa educativo del Campus de Vino y la celebración, hasta el próximo mes de julio, de la segunda edición del Curso de Sumiller en colaboración con la DO Ycoden Daute Isora.

De hecho, como muestra de la importancia de este aprendizaje continuo, los asistentes han podido disfrutar de un curso de tres horas impartido por el experto Antonio Palacios, profesor de Análisis Sensorial de la Universidad de La Rioja y director general de Laboratorios Excell Ibérica. En él, titulado “Los siete pecados capitales del vino”, Palacios ha hecho un recorrido por el concepto de calidad a lo largo de la historia, desde los egipcios, los griegos y los romanos hasta nuestros días.

A continuación, en un taller práctico en el que los participantes han podido catar hasta siete vinos diferentes, este profesor de Análisis Sensorial ha analizado los principales defectos sensoriales que pueden afectar al vino, como las paradas de fermentación, la contaminación de los tapones, los aromas de reducción o los fenoles volátiles. “Tenemos que saber identificarlos para evitarlos”, ha declarado.

Según ha explicado este experto, las exigencias del consumidor han cambiado y, en la actualidad, busca que este producto sea “sano”, persigue la satisfacción, entendida como la ausencia de defectos sensoriales, y, por último, quiere emociones y recuerdos. Para Palacios “el vino es el rey, el emperador de las emociones y para que llegue a generar ese placer sensorial debe completar esos tres puntos”.

Por último, la DOP Islas Canarias se ha fijado algunos objetivos para el período 2020-2022. Entre ellos, incorporar hasta 600 viticultores, inscribir 700 hectáreas, alcanzar las 100 bodegas asociadas y calificar los cinco millones de botellas. Todo ello con el fin de seguir siendo referente y herramienta en el campo económico, comercial y de servicios, y de unir a los viticultores y bodegueros de las Islas bajo el paraguas de una marca común, Canary Wine, que permite proyectar la singularidad del vino canario en el mercado nacional e internacional.